Karen, primera visita a México 11-2

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2011.8.31
‘Día 11’
Por la mañana y tarde

Visitar el museo de ciencias

Nos encontramos con Adriana y su amiga, las cuatro subimos juntas al camión.
En serio el campus de esta Universidad(UNAM) es enorme.

Bajamos, caminamos por un buen rato, nuevamente tomamos el camión, bajando caminamos un poquito más y finalmente llegamos a ese museo donde Adriana trabajaba por horas, tal vez era un museo de ciencias.

Fui con ellas sin saber qué íbamos a hacer, al principio ellas me llevaron a una habitación grande para que los niños experimentaran de hacer algo chiquito con los instrumentos como los papeles.

Allí estaban unos 6 compañeras más de Adriana, las dos les saludaron a todas en orden.
Me preguntaba que si debería de saludar a todas yo también y observé a Laura, ella se quedaba allí viéndolas saludándose, entonces me puse tranquila y las veía.

Ahora bien, con esa amiga de Adriana que acababa de conocer hacía como una hora, comencé a hacer en pareja las pelotas.

Fue lo que había encontrado en el cuarto de Adriana y me interesaba cómo estaba hecha, ¡qué afortunada fui por lo que pude aprender su estructura! Además sólo me costó 15 pesos por esa experiencia.

 

Inesperadamente, ese momento haciendo las pelotas se volvió mejor momento de los últimos tres días que me sentía algo cansada.

Amiga de Adriana aunque al principio parecía que no sabía qué hacer conmigo que era una chica japonesa misteriosa, en fin era una persona muy buena, sencilla y alegre.

 

Nuestro grupo no iba muy bien, los globos se rompieron muchas veces sólo con nosotras.
En cuanto se nos quedó el globo y entró en el otro, se marchitó con un sonido muy extraño y reímos un montón. Al rato nos dimos cuenta de que ya habíamos adelantado al equipo de Laura y Adriana en el proceso. ¡Karen agarró el truco! x)

 

“¡Eres experta de hacer las pelotas!”

Las tres que notaron eso me lo dijeron una tras otra riendo mucho.

 

Sin embargo, en la última parte Laura me ganó y lo terminé de hacer 5 minutos después que ella.

 

Todas al terminarlo comenzamos a tomarnos las fotos, de repente esa amiga de mi equipo se puso a reír mucho, decía algo muy alegremente y aunque no sabía qué estaba diciendo, a mí también me llegó una ola de risas.
Logramos a tomar una foto muy bonita. jaja

 

Este museo era muy grande pero la verdad, no me parecía que tenía mucho que ver.
Estaba caminando con Laura buscando qué hacer o ver.

Había una taza de inodoro muy grande. jajaja

 

Entonces encontré, un espacio que parecía interesante, había un asiento con un monitor.

 

Mientras el chico encargado me aseguraba con los cinturones le pregunté para qué tipo de juego era esa maquinita.

 

“Voy a hacerle girar a la persona sentada en este asiento y a través de este monitor, se puede observar cómo se mueven sus globos oculares. Así es lo que se puede experimentar con este equipo.”

 

O sea, me voy a girar y Laura es la que va a observar.

 

Tuve un mal presentimiento ya ajustada con cinturón…

porque siempre estaba mareada en los vehículos en México.
Pero me atreví…

 

El resultado.

 

Estaba a punto de vomitar.

 

Laura escuchaba seriamente la explicación larga de ese chico. Tal vez hablaba sobre el sistema nervioso simpático.

 

Yo a todo esfuerzo traté de no vomitar.
Me sentía como si siguiera girando mi cerebro.

 

Después de visitar unas secciones más del museo, ya regresamos a donde estaban ellas.
Aún seguía girando todo en mi cabeza.

Verdadera despedida con Adriana

Pensaba que el domingo pasado iba a ser la última oportunidad de ver a Adriana. Afortunadamente, un día antes del regreso a Japón la volví a ver, pero esta vez sería la verdadera despedida con ella.

 

“Ya nos vamos.”

Laura le dijo a Adriana, ella se levantó y me dio un beso.
Tomamos una foto, saludé a su amiga, y otra vez la miré.

Mi rostro complejo, la extrañaba bien mareada. jajaja

 

Por lo que me había contado Laura, parecía que yo le caía muy bien a Adriana, estaba un poco nerviosa porque a mí también me caía muy bien sin razón y no quería que le disgustara.

 

Pero ya, ya nos saludamos y ya me tengo que ir.

“Gracias.”

 

Se lo dije una vez más, ella se levantó nuevamente de su asiento y me dio un beso más.

 

Gracias Adriana, adiós.
Gracias Amiga, la pasé muy bien contigo haciendo las pelotas.

 

Al ratito, mis canales semicirculares se vieron en verdadero peligro en el taxi.

¿Somos algo parecidas?

Rúben nos había invitado a cenar SUSHI por mi última noche en México.
Entonces lo esperamos en casa hasta las ocho de la noche que iba a salir de su clase.

Al día siguiente me iba de esta casa en la madrugada, la comida de este día iba a ser el último platillo hecho a la mano de mamá de Laura.

 

En la comida nos ofreció un plato de cerdo muy grueso y carnoso.
A lo mejor ésto sería lo que se le ofrece en las ocasiones especiales.
Todos tomaron la mesa y se sentaron sin mostrar ese sentido ni una pizca.
Adiós, los platillos de mamá…

 

Después de la comida, descansamos un rato en el cuarto de Laura.
Mientras tanto, pensaba en la relación de las hermanas, Lili y Laura.

(Me permito omitir las partes con mucha privacidad… )

Es lo que pasa con nosotras también, el caso de mi mamá, mi hermana gemela, y yo…

 

La gente suele mostrar sus dimensiones diferentes para cada persona.
La dimensión que uno muestra a su familia es difícil de cambiar.
Si hubiéramos podido usar la dimensión para los amigos cuando estamos con nuestra familia, tal vez nos llevaríamos mejor, con un poquito más de suavidad y amabilidad.
Hasta cuando nos estamos peleando muy feo, en el fondo del corazón nos estaremos apreciando mutuamente con el amor.

Traté de contárselo a Laura pero no me salió muy bien.
Ay ay ay, pues tampoco sé cómo estaría mejor la relación en la familia…

 

CONTINUARÁ…

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