Karen, primera visita a México 6-2

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2011.8.26
‘Día 6’
Por la noche

Vámonos a la fiesta

Esa noche no me daban tantas ganas de ir a la fiesta, pero me ganó mi curiosidad de que quería experimentar cualquier cosa, en fin sí decidí ir a esa fiesta de Daniel.
Daniel había invitado a Marisol y Laura también, entonces Rubén y Lili nos acompañaron, nosotros fuimos cinco en total.

Las mujeres estaban absortas en arreglarse antes de ir a la fiesta.
Se pintan nuevamente los labios, rayas a los ojos, cambiando de ropa al final se le aplica un poco de perfume.
Cuando salimos las cuatro mujeres un poquito más arregladas que siempre, papá veía la tele en la sala y al mirarnos dijo: “Time to sleeeeeeeeep” (Ya es la hora de dormir) jajaja
Hmm, ¿no le gustará que sus hijas vayan a las fiestas…?

Llegó Rubén y partimos todos juntos para la casa del amigo de Daniel.
Ya eran después de las diez de la noche, me iba a dormir antes de llegar a su casa.
Llegando allí me sentí algo incómodo como imaginaba.
Las personas que no responden Hola, están un poco más borrachos que ayer, parece que Laura y Rubén tampoco saben qué hacer…
Marisol está hablando normalmente con Daniel, ¿estará acostumbrada a este tipo de lugar?
Lili a veces si se pone alegre pero ahorita está callada…

Después de una hora, Laura me preguntó:
“Karen, ¿cómo lo hacemos? Quieres que nos quedemos aquí y al rato vayamos al antro con ellos, o quieres que vayamos al bar sólo entre nosotros, o quieres regresar a casa?”
Yo le dije: “De todos modos quiero salir de aquí…”
“Pienso lo mismo de ti. Pero, ¿cómo podríamos decírselo a Daniel?”

Ella sonrió y se fue a comprar las cervezas con Rubén.
Daniel seguía hablando alegremente con Marisol.
Yo le pregunté a Lili: “¿Así son las fiestas en México?”
Ella me contestó: “Hmm, yo voy a veces a las fiestas, pero no siempre es así, no sé…”

Báilale la salsa?

Cuando empezó a llover poco a poco, Laura y Rubén regresaron de compras, nosotros los cinco también nos pusimos a tomar las cervezas.

Repentinamente Marisol dijo: “¡Ah! Karen, decías que querías bailar la salsa, ¿no?”
Siguió Daniel: “¡Oh! En serio, oye Juanito, ¡baila la salsa con Karen!”

 

¡Espérense! ¡Espérense!
Sí, es verdad, sí me gustó bailar la salsa en Japón (No me acuerdo donde lo bailé en mi país jaja), y no quería perder la oportunidad de bailarlo cuando pudiera ir al país auténtico de la salsa, mis ganas las escribí en facebook también.
Sin embargo nuestro plan original fue ir a la clase de salsa para aprenderlo juntas las tres, y esa noche íbamos a salir en la noche tal vez al antro, ¡fue así de algo bonito y divertido nuestro plan!
Ya sé que no podamos realizar ese plan, eso no me importa, y ahorita con este chico que parece nihil, más o menos mi tipo(de entonces jaja), y que anda amartelando con su novia, ¡¿me dicen que baile con este hombre?!

“Andale, no te preocupes, te van a enseñar cómo, primero mira lo que bailan ellos.”
Daniel me llevó a verlos, pues por ahorita sí, a ver.

….Oye, oye, oye, las dos caras se acercan demasiado, el ritmo de la música me parece rapidísimo para bailar, y los pasos qué difíciles, por cierto ustedes los dos así están perfectos y chidos, no hace falta que yo lo interrumpa, en serio no quiero bailar ahorita.

“¡No, es imposible, no puedo, que no puedo!”
“¡Sí puedes Karen, sí puedes!”
Ahora Marisol un poco borracha y Daniel más borracho no me dejaron y empujaron, entonces el mismo hombre me ofreció la mano, ah, ya no tenía a donde escaparme.

Empezando a bailar con él, su novia y Daniel vinieron a mi lado y me enseñaron cómo dar los pasos, yo me pregunté, ¿las mujeres de este país no tienen incomodidad al ver que su novio está bailando con otra chica? o ¿simplemente a mí me considera como un animal raro, no mujer?

Ese chico, inesperadamente me enseñó muy amable, yo seguía bajando la cabeza concentrándome en mis pasos, pero ñooo su cabeza o cara estaba demasiado cerca de la mía, me latía demasiado el corazón, apenas pude bailar hasta que terminara una canción…
Ay… me cansé…jajaja
El olía dulce, mezclado del cigarro y el perfume.

 

¡Karen, no te vayas a enamoraaaaaaaar!

Ay en serio, a tí te gustan los hombres guapos, qué tonta eres, ¡¡ya deja de estar agitada por este tipo de hombres!!

Ah, por fin ya puedo regresar…
En el momento de que se puso relajada Karen terminando un trabajo, agarró su mano un diablito.

A ver, Karen, ¡vamos hacer un shot! (tomar todo el contenido del alcohol sin detenerse)”
“Noo, nunca lo he hecho.”
“Oye Karen, ¿dónde estás ahorita?”
“Pues en México.”
“Andale sí, México, entonces un shot, ¿no?”

“Hmm pues un shot es también una experiencia…”
Supongo que ya perdía la cabeza, crucé el brazo con Daniel y tomé la cerveza, ¡la terminé en uno, dos…tres tragos!

 

Mientras la tomaba Daniel me dijo algo como “ah… ¿no quieres dejar de beberla?”, yo la hice vacía pensando: “Tú, que si quieres o no quieres, ¡cuál es!”

Antes de emborracharme sufrí la cantidad de lo líquido.
“Daniel, yo ya tengo mucho sueño, no voy al antro, ya me voy a casa, ¡disfruta!”

Daniel que estaba de buen humor viéndome hacer el fondo, me liberó con mucho gusto. jaja

 

El camino de regreso infernal

En el camino de regreso, nuestra ranchera se atrapó en el tráfico y yo realmente me iba mareando. Sólo me podía sentir feo, me daban un golpe de sueño, inclinaba la cabeza en el asiento sin mover, pero no podía salir de ese estado.
les pedí parar el coche una vez, traté de vomitar en el pasto pero no me salió oportunamente. Rubén se fue al OXXO, compró unas papas y me ofreció la bolsa.

“Todos están comiendo papas, huele rico en todo el coche, pero ah, este olor me estimula…”

En fin, ya saben qué pasó.
Cuando me sentí mejorada de haber vomitado todo lo malo, se detuvo otra vez el coche, Rubén y los demás se fueron a comprar algo más, Laura y yo fuimos a buscar donde tirar la bolsa. Me rechazaron los señores del puesto de tacos…jajaja

Después de un rato si encontramos el basurero y regresamos al coche.
Rubén me había comprado un rollo de papel, una aspirina y la bebida Gatorade.
Muchas gracias, Rubén.

Rubén pobrecito y bien molestado

Esa noche, antes de llegar a la fiesta, les hice una pregunta en el coche.
“La verdad, Rubén, a tí no te gustan las fiestas, ¿no?”
Laura me dijo:“¿por qué piensas así?
Aunque ella sonreía sentí un aire extraño, ¿tal vez fue una pregunta sin respeto…?

Laura me contó en los días después, que a Rubén no le gusta el alcohol ni le gusta ver a la gente borracha. Ah, por mí tuvo que acompañar a la fiesta de los jovencitos, tenerme vomitando en el coche, perdió su dinero en el OXXO, en fin le molesté un montón.

Esa noche me despedí de él, diciendo muchas veces, “Gracias” y “Lo siento mucho”.
Cuando las cuatro llegamos a casa, papá nos recibió con los ojos sospechosos.
Pasé silenciosamente a su lado escondiendo el papel de rollo debajo del brazo, así terminé todo el día 6.

 

CONTINUARÁ…

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