Karen, primera visita a México 8-2

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2011.8.28
‘Día 8’
Por la mañana

Acaramelándose arriba de las pirámides

Los mexicanos expresan mucho el amor, cada vez que doy las miradas, seguramente alguna pareja está flirteando.
Se tocan mutuamente como si estuviera incluido hacerlo en su rutina.

Las pirámides eran inmensas, allí se podía ver el paisaje hasta donde alcanzaba la vista.

Yo compré dos silbatos que sonaban cantar a la águila y al jaguar. Me volví muy alegre.

Terminando de compras al voltear, Alex estaba abrazando a Adriana.

Yo ahogada del mareo en el coche y la falta del oxígeno, estaba subiendo las escaleras que si daba un paso falso sin falta podía morir.

Cuando llegué a la cima por fin, di una vuelta a la manzana, había muchas parejas amartelándose en todas las direcciones.

No pude tener la tranquilidad para entregarme a la permanencia de esta gran tierra… jajaja

 

En la cima de las ruinas, había un punto donde se decía que se iba a realizar sus deseos, poniendo su dedo índice en una piedrita.
Después de pedir unos deseos individuales, naturalmente se me ocurrió otro, y deseé que todos estuvieran felices.
Tras haber empezado a estudiar en la Universidad, me siento feliz frecuentemente.

Laura y Rubén, si les queda un segundito ya se agarran las manos.
Se besan en las manos o la frente, se pican la panza con los dedos y hasta se dan mordiscos suaves en los hombros.
Siempre no sabía a dónde dirigir la mirada. jajaja

 

Sin embargo, viendo a muchas personas sosteniéndose mutuamente en este país, finalmente se me han ocurrido las ganas sentir la alegría de convivir con alguien.
Pues, regresando a Japón, trataré de andar con muchos hombres sin importar la cara ni nada.

(*Me da mucha pena publicar lo que decía en mi mente en ese entonces, parece que a Karen se le olvidaban sus propios defectos. jajaja
A propósito, después de regresar nunca había podido andar con quien me gustaba hasta 2013, cuando empecé a estudiar en Guadalajara por un año. Al tener 20 años por fin comencé a andar con los hombres, tal vez me tardé pero México hasta ahorita me ha enseñado muchas formas del amor… jajaja)

 

me gustó mucho el rostro del hombre que estaba atrás 🙂

Luego llegaron sus primos, más familiares 🙂

 

(*Por cierto en Japón no tenemos esa costumbre de acariciarse ni besarse en los lugares públicos, yo en la vida habitando por 27 años en Japón, sólo una vez vi a una pareja japonesa besándose en la estación del metro y todos la miraban con los ojos raros.
Me sentiría menos pena hacerlo en México pero frente a las personas que conozco desde hace mucho, como Laura, Lupita y sus familiares, tal vez no podría… jaja)

Me enseñaron cómo ponerle los cuernos xD

Recuerdos de México

Cuando estaba en Canadá vacilaba mucho en elegir los recuerdos para llevar a Japón, porque no había cosas… bonitas…

No obstante, los recuerdos de México son bastante amorosos(≧▽≦)<3
Llegué a comprar muchos en Teotihuacán al igual que en Coyoacán<3
Estoy súper feliz de haber podido comprar cosas justamente de mi gusto, los accesorios, las cositas y artesanías <3

Parece que aquí hay muchas personas que tienen buen sentido artístico.
¿Será por lo que se crece rodeado de la combinación ingeniosa de los colores, como que se nota en las calles, las casas y hasta los recuerdos?

¿Soy una niña?

1: En cuanto llegamos al estacionamiento de las ruinas, Alex me regaló un algodón de azucar de color rosa.

“Toma.”

2: En el camino donde se vendían muchos recuerdos, Adriana compraba un sombrero de paja, yo también lo probé.
Luego me di cuenta que todos me estaban mirando y Marisol me preguntó: “¿Lo quieres?”

Sí me gustó pero vacilaba unos segundos que si lo necesitaría verdaderamente, mientras tanto se pusieron a caminar y me dijeron: “Vámonos.”

Yo pensando “Ay no he pagado por el sobrero, tengo que hacer la cuenta” y saqué mi cartera para pagar 20 pesos, entonces me dijo Marisol: “No, no lo necesitas.”

Me quedé con las dudas y siguió Alex: “Ya hemos pagado. Adriana te lo compró.”

 

(*゚ー゚*)

Cuando le dije gracias ella me volteó y guiñó, como si estuviera diciendo “No es nada.”, y me enamoré de ella.

3: Cuando todos estaban platicando de pie en círculo, como no tenía nada que hacer traté de ponerme un pendiente muy bonito que acababa de comprar.
Entonces Adriana me acercó caminando y dijo: “Deja ponértelo.”

Todos me voltearon y dijeron: “¡Ah, qué bonito, te queda muy bien!”

(*゚ー゚*)

 

Al parecer…
¿Yo fui una niña para ellos…? jaja

 

Todos eran muy amables…(*´ェ`*)
Los quiero mucho… <3

yo, súper consentida por todos, adornada de puros regalitos xD

Osito pobrecito

Todo el tiempo estaba sentado un osito pobrecito a mi lado.

En el camino de regreso de las pirámides compramos unos raspados y papas y nos partimos en el coche.

(*Me dieron un choque cultural raspados mexicanos, ¡porque le echaban el chile tajín y jugo de limón…! ¿Por…? Aún no me acostumbro a comerlo de esa manera, tampoco lo hago con el bote de frutas… en Japón los raspados se come con el jarabe de muchos sabores y a veces le echamos la leche condensada, los consumimos de manera totalmente dulce. ¡Qué interesante! xD)

Marisol estaba coqueteándose con Pancho, la pasaba súper alegremente.
Cuando le llevaba raspado y papas hasta su boca, ya cerré los ojos y traté de dormir percibiendo un aire complejo.
El osito también parecía dormido.

De ida estaba muriéndome por el gas de escape que seguía entrando de las ventanillas, pero de regreso no tenía ningún problema y dormí bien, excepto cuando soportaba hacer el pi…

CONTINUARÁ…

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