Karen, primera visita a México 8-3

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2011.8.28, el domingo
‘Día 8’
Por la tarde

¿No puedo entrar en la rueda de los jóvenes?

Cuando estaba en las ruinas de Teotihuacán, me acordé de algo amargo.

Fue el momento de que estaban platicando riendo mucho Lili (19 años), Luis (18), Rodrigo (15) y su prima Lucero (17?).

 

Me acordé de un sentimiento miserable de cuando estaba en Canadá, fue el día de BBQ, nuestro grupo era de las 4 chicas europeas casi de la misma edad que yo, pero me parecieron muy exclusivas y no pude pasarla muy bien.

 

Al ratito me llamaron los otros coreanos un poco mayores y junto con ellos la pasé muy alegremente, no sé por qué me lo pasa frecuentemente, que me siento algo incómodo con los jóvenes de la misma edad.

 

Quería hablar más con los mexicanos de mi edad, pero ya sé que a ellos les daría mucha flojera traducir las frases cada vez al inglés…
Me sentí un poco triste por no haber podido platicar y pasarla bien junto con ellos también.

 

Ah, pero me acordé de otra cosa, en ese día de BBQ en Canadá, como no estaba con las chicas europeas, llegué a conocer a Laura por parte de Marisol y tuve la oportunidad de hablar con ellas(*´▽`*)

En 2009, a los 16 años en Canadá xD

Con otra amiga japonesa, Moe. Tomodachi significa amigos en japonés.

 

Probablemente, cuando estaba en México, los que eran un poco mayores que yo me trataban de esta manera tan amable, suponiendo o sintiendo mi cansancio mental.
Justamente para este momento seguía diciendo en mi mente que ya no quería ver a la gente… x(

(*Por cierto, después en la vida universitaria si la pasé genial con los amigos de mi edad, me encantaba pasarla con ellos. Por esto aprendí que mientras seamos jóvenes, no necesitaríamos dar definiciones sobre sí mismo o deprimirnos. jaja)

El osito en las trajinelas

Un poco antes de llegar a la ciudad de Marisol, Pancho se bajó y nos despedimos.

Nos reunimos con los demás para comer juntos, entonces Laura me había comprado unos pequeños dulces como pancakes(eran gorditas <3).

 

¿Estas personas tan amables, estarán planeando comerme después de haberme hecho suficientemente gorda?(*’▽’)

 

Aunque ya tenía la panza llena, me ofrecieron algo más: “Toma Karen, a tí te gusta queso Oaxaca, ¿no?”

 

Bueno, estaba un poco deprimida por el cansancio (Y fui yo que dije que seguramente quería visitar las pirámides xO jaja), pero ellos pensaron en algo más para que yo pasara bien en la tarde, decidimos ir a una charca cercana a ver las trajinelas.

 

Allí tomamos unas fotos con las trajinelas, luego caminamos hasta el extremo de la orilla, entonces apareció otro primo de casualidad…

Se llamaba Carlos, qué bueno que era un nombre fácil de recordar, él ya había tomado cervezas, más o menos borracho, estaba tomando con sus amigos pidiendo prestada una trajinela. Había una mujer sexy que parecía que sabía bailar muy bien.

 

“Karen, ¿vamos a charlar con ellos en su barco?”

 

( ゚Д゚)

 

Bueno, sí, por un ratito…

 

Todos entramos y nos sentamos, muchas gracias a ellos no me aburrí porque me hablaba y preguntaba cosas en inglés.
Aunque ya no podía mover muy bien los músculos faciales, Carlos nos hizo reír por lo que se le salieron muchas veces de boca los cacahuates.

 

Repentinamente Marisol me hizo una propuesta.

“Ah, Karen, ¿no quieres bailar la salsa con Carlos? ¡El sabe bailar!”

 

La imagen de mí para todos…
Chica que le encanta comer, queso Oaxaca y bailar la salsa…jaja

 

Oportunamente se puso la música banda que me gustaba y ya no podía escaparme, bailé una canción con Carlos.

A un lado estaba dormido un osito… x)

Salsa, por cuarta vez

Antes de venir a México, pensaba que todos los mexicanos sabían bailar, y llegando allí me di cuenta que fue mal entendimiento, no todos saben bailar, aunque sí, comparando con Japón está arraigada esa costumbre de bailar como una parte de la vida cotidiana.

 

El (ex) novio de Adriana fue el que sabía bailar.
Y ella fue la que no bailaba.

 

“¿Karen, baila con Alex también”

En cuanto me lo dijo Marisol, él me ofreció la mano muy amablemente.
Parecía muy romántico y sensible, jamás haría lo que podía avergonzar a las mujeres.
Imagino que por haber recibido esa propuesta no tenía cómo decir que no.

 

Ahora bien…

 

Bailar agarrándo las manos con él, frente a su novia…

Me sentí muy complicada y al acabar la música sólo le pude decir “Gracias” con la cabeza baja. El me respondió “Gracias a ti”, hasta el final fue caballero.

 

Me sentí algo.
Como que podía entender lo que se sentía Alex.

Probablemente, el baile, será algo que nos hará sentir mucho más feliz, alegre y divertido, si bailamos con alguien que nos gusta mucho.

O sea, a lo mejor, diciendo la verdad, no sé si Alex quería bailar con Adriana sino conmigo.

CONTINUARÁ…

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