Las aventuras de Laura y Rubén en Japón!③ – “Me siento como un tronco”

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Episodio 3 “Me siento como un tronco”

Kimono, es la ropa tradicional de Japón, la interpretación directa al español sería “la cosa para vestirse”. Hasta que llegara la ropa occidental que nos ponemos diariamente en esta época, kimono se utilizaba en la vida cotidiana en todo el país.

Esta vestimenta tiene una gran variedad, por supuesto, hay kimonos para hombres y mujeres, hay para verano, para participar en ceremonias, para una boda y hasta para visitar la casa de las otras personas. Aunque actualmente hay muchos que son de poliéster, los más tradicionales eran de algodón y los de lujo de seda.

La belleza de un kimono se encuentra en su diseño. Nosotros, los japoneses que amamos observar y sentir la diferencia de las cuatro estaciones del año, plasmamos eso en los estampados y dibujos en las telas de los kimonos.
La representación no tiene límites con la combinación de los colores y el diseño de las cintas, el prendedor para el cabello, los calcetines y las sandalias especiales, el bolso, etc.

En mi caso hice que la combinación representara el otoño de Japón 🙂

Vestir un kimono es todo un arte, para vestirlo existen muchas técnicas, se usan cintas finas y gruesas, actualmente muy poca gente sabe hacerlo porque ya no lo necesitamos poner diariamente. De modo que, cuando queremos andar con kimono, mucha gente prefiere ir a la tienda donde los rentan y allí nos ayuda a ponerlo.

Ahora bien, una de las cosas que querían hacer Laura y Rubén en Japón, era vestir un kimono y tomarse fotos con él.
Entonces los llevé a una tienda donde los rentan en Asakusa, el barrio tradicional más visitado por los extranjeros en Tokyo.

Laura seleccionó muy rápidamente cuál ponerse, y la dueña de la tienda comenzó a ayudarle a vestirse, mientras, su expresión parecía un poco extraña…

La verdad es que, para vestir el kimono, hay que eliminar las curvas femeninas y hacer que se vea recto el cuerpo, hasta se utilizan las toallas para cumplirlo. Luego, se ajusta muy fuertemente con las cintas para que no se deslicen los pliegues, ya que para las mujeres japonesas es algo de vergüenza andar con el kimono medio suelto. Así que nosotras ya estamos acostumbradas a soportar esa fuerza al ponernos kimono, pero entiendo que los que nunca había experimentado eso, sufrirían un poco.

“¿Así está bien? ¿Te sientes muy apretado? ¿Quieres que sea un poco más suelto?”

La dueña de la tienda era muy amable y le seguía preguntando a Laura con preocupación que sí estaba bien para ella la fuerza.

Y así se terminó de arreglar.
Entonces Laura murmuró algo que me dio mucha risa pero con cariño.

“Me siento como un tronco…”

En virtud de haber superado ese obstáculo, les quedó maravillosamente el kimono hasta que me parecieron como si fueran verdaderos japoneses de la época anterior.

-FIN-

*Propuesta de cómo pasar un día en Asakusa 🙂

 

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